‘Mátate, amor’ y ‘No volverán’, en formato cine; ‘La vegetariana’, en formato libro: tres obras sobre mujeres que se atreven a explorar sus límites, y los miran a la cara, que toda mujer con mirada aguda debe conocer y dialogan entre ellas. Te decimos cómo.
Mátate, amor

Una pareja joven, enamorada y llena de esperanza (Grace y Jackson) se muda de Nueva York a una casa heredada en el campo. Grace intenta encontrar su identidad, con un nuevo bebé, en ese entorno aislado. Sin embargo, a medida que comienza a desmoronarse, se descubre de nuevo, no a través de la debilidad, sino de la fuerza y una impresionante vitalidad desenfrenada.
Mátate, amor no narra nada más que una maternidad fallida ni una depresión posparto -que un poco sí- ,sino algo más incómodo: la imposibilidad de encajar en el guion de mujer que el mundo da por sentado.
La protagonista es madre, esposa, amante, pero ninguna de esas palabras logra capturarla sin asfixiarla.
Basada en el libro homónimo de la escritora argentina Ariana Harwicz, esta película habla desde un borde feroz, donde la maternidad no redime ni organiza, sino que intensifica el conflicto entre deseo, cuerpo y lenguaje.
Esta mujer no está “mal adaptada”: es, más bien, radicalmente honesta con su extrañeza.
No quiere ni necesita ser mirada como madre ejemplar ni como esposa funcional.
Quiere, apenas, existir sin ser corregida.
Si la premisa incomoda es porque desmonta la idea de que el amor -maternal o conyugal- sea naturalmente apaciguador.
Aquí, amar también puede ser violento, oscuro, contradictorio. Y eso, para la mirada social, resulta imperdonable.
En su pasaje al cine, Mátate, amor transforma la furia verbal del texto en una experiencia sensorial y corporal. La cámara no explica, acecha. La protagonista es filmada como un cuerpo fuera de lugar, desplazado incluso dentro de su propia casa, encuadrado muchas veces en planos que refuerzan su aislamiento y su extranjería respecto de los roles que se esperan de ella.
La maternidad no aparece como refugio ni como destino, sino como una experiencia ambigua, atravesada por el deseo de huir, de romper, de no responder.
La película trabaja con silencios, miradas y tiempos muertos para mostrar cómo esta mujer se desajusta del mandato de ser esposa contenida, madre abnegada, amante disponible. No hay pedagogía emocional ni juicio moral: hay una mujer filmada en resistencia, cuya subjetividad no encuentra forma sin violentar el marco que la rodea.
El borde, aquí, no es un estallido final, sino un estado permanente: vivir siendo vista como un error.
Hipnotizante. Con la mejor interpretación de Jennifer Lawrence, en un fino cóctel de locura, rebeldía y resistencia.
Info: Dirigida por LYNNE RAMSEY. Coescrita por ENDA WALSH, LYNNE RAMSAY y ALICE BIRCH. Protagonizada por JENNIFER LAWRENCE, ROBERT PATTINSON, LAKEITH STANFIELD, NICK NOLTE Y SISSY SPACEK.
Dónde verla: En MUBI.
No nos moverán

Socorro, una abogada deprimida que lleva décadas en busca de justicia por el asesinato de su hermano durante la Masacre de Tlatelolco, deberá enfrentar sus demonios.
No nos moverán construye su relato desde una zona más silenciosa pero no menos perturbadora: la de la culpa que no se disuelve y la memoria que insiste.
La película trabaja el pasado no como archivo cerrado, sino como materia viva que modela la identidad presente.
Aquí, la protagonista no recuerda para entender, recuerda porque no puede evitarlo. La memoria, entonces, no es un acto voluntario, sino una fuerza que la arrastra.
La culpa -personal, histórica, nacional, heredada- todo lo tiñe y organiza su manera de estar en el mundo.
No nos moverán habla de cómo ciertos relatos de vida de las mujeres se construyen a partir de lo que no se dijo, de lo que no se hizo, de lo que quedó suspendido.
En esta propuesta, la identidad femenina no se define por lo que la protagonista desea, sino por aquello que la persigue: una memoria que no ofrece consuelo, pero sí una verdad incómoda.
Una tragicomedia densa sobre los relatos que nos construimos y nos persiguen. Una genial apuesta.
Info: Dirigida por PIERRE SAINT-MARTIN. Protagonizada por LUISA HUERTAS.
Dónde verla: En MUBI.
La vegetariana
En el libro La Vegetariana, la despersonalización no es un accidente ni una patología que deba corregirse, sino un gesto radical de autonomía.
La protagonista, ignorada sistemáticamente por su entorno -familia, esposo, sociedad-, decide dejar de ser lo que los demás esperan. No come carne, no habla como se espera, no desea de forma comprensible. Su retirada del mundo es, paradójicamente, una forma extrema de búsqueda identitaria. Han Kang narra esta disolución del yo como una crónica fragmentada donde la voz de la protagonista casi nunca es central: otros hablan por ella, la explican, la diagnostican. Y sin embargo, en ese silenciamiento, ella encuentra una forma de resistencia. Volverse vegetal no es desaparecer, sino negarse a seguir siendo interpretada por otros.
Incómoda y exasperante, una crónica de la despersonalización voluntaria de una mujer, contada desde los ojos -y los prejuicios- del otro. Una magnífica Han Kang nos brinda una dosis de crítica social en clave de gesto feminista.
Dónde comprarlo: Librerías Gandhi.

¿Cómo dialogan estas obras?
Estas tres obras dialogan entre sí porque colocan a sus mujeres al borde, no como víctimas pasivas, sino como sujetos que tensionan los marcos desde los que se las mira.
En Mátate, amor, el borde es el del deseo irreprimible.
En No nos moverán, el de una memoria y una culpa que no dan tregua.
En La Vegetariana, el de una identidad que se disuelve para no seguir siendo impuesta.
Las tres, de alguna forma, cuestionan la idea de que haya un modo correcto de ser mujer. De amar. De recordar. De existir.
No ofrecen redención ni moraleja: solo muestran fisuras. Y en esas grietas, estas mujeres no se explican, no se justifican. Sencillamente insisten.
Como si dijeran, cada una en su estilo, que el verdadero escándalo no es estar al borde, sino negarse a volver al centro.

Deja un comentario