Techno berlinés: una breve historia

Tras la caída del Muro de Berlín, los jóvenes berlineses se entregaron con más fuerza a una tendencia de la música a la que se habían hecho adeptos, clandestinamente en la anteriormente conocida como Alemania Oriental o abiertamente en la ex Alemania Occidental: el Techno.

A partir de ahí, el género creció al punto de tornarse en uno de marca local, reconocida internacionalmente y con exponentes icónicos.

Aunque ahora se te pueda hacer completamente común escucharla o bailarla, la historia de esta música es también la de una parte del mundo occidental.

Y si bien es amplia o, incluso, aún se está escribiendo, aquí nos atrevemos a compartirte los que consideramos sus datos más relevantes.

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Breve historia del Techno berlinés

Desde las cenizas de Detroit

Aunque hoy cada vez que decimos o escuchamos «Techno» pensamos inevitablemente en Berlín, la verdad es que sus raíces están un poco más lejos de esta ciudad: específicamente en la de Detroit.


«Cuando la industria está a punto de hundirse, es asunto de las futuras víctimas de estas crisis utilizar la tecnología para escapar a lo que les espera. Y eso es exactamente lo que pasó en Detroit, donde la industria automovilística se hundió y donde el tiempo pareció detenerse… La música fue un medio de escapar a este período y a ese entorno, un medio de darles sentido».

-Daniel Bell


En la segunda mitad del siglo XX, la industrialización de Detroit -con las grandes marcas de automóviles a la cabeza- se venía abajo.

El colapso económico comenzaba a mostrar su rostro más duro -con el cierre de fábricas como protagonista de esta calamidad-, sobre todo entre la población de origen afroamericano.

Las tensiones raciales no se hicieron esperar. La ciudad caía en la ruina, que daba lugar, entre otras cosas, a nuevos terrenos baldíos.

Ese difícil contexto estimuló la creatividad de quienes encontraban en la música una vía ideal para escapar de la dura realidad o para intentar entenderla y sobrevivirla.

El funk y el soul, que ya habían sido fenómenos en la misma Detroit, brillaban como fuentes de inspiración y se colaron en esa nueva experimentación sonora que mezclaba el costado industrial de la ciudad y sus músicas urbanas.

El programa de radio ‘The Scene’ difundía el techno y el house recién salidos del horno, lo que le otorga un papel fundamental en su éxito.

Kevin Saunderson, Juan Atkins o Derrick May se cuentan entre los principales exponentes de esta explosión Techno.

…y Berlín se apropia del Techno

Antes de la caída del muro, en la parte oeste de Alemania existía un fuerte incentivo a la cultura: el gobierno de la ciudad de Berlín otorgaba financiamientos públicos que ayudaban a explotar la experimentación, lo que atraía a muchos jóvenes artistas.

Como lo supo explicar muy bien Eberhard Elfert en una entrevista concedida a Radio France, una vez que al muro cae en la parte oriental se juntan tres elementos: inmuebles vacíos, un increíble deseo de creación y la visión que defendía el techno sobre la vida positiva y un mundo diferente.

Además, recuerda este investigador y experto de la escena techno alemana, en ese contexto, en Berlín del Este no existía ya alguna administración, una oficina de orden público, la policía, la autoridad.

Cualquiera podía armar una fiesta en el lugar que encontrara disponible. A un edificio abandonado se le reconectaba la electricidad et voilà: se transformaba en un club… de techno.

Así, la gran libertad a la que estaban acostumbrados en el Oeste se unió a la vida social underground a la que lo mismo en el Este.


Importado desde Detroit, el techno se había hecho rey en la Alemania clandestina. Además de por su estilo, por la facilidad de su producción: un controlador, un sinte y una bocina eran casi completamente suficientes para hacerlo.


Conviene aclarar que el cambio en Alemania tras la caída del sistema de su lado oriental no fue inmediato. La administración, la recuperación de las infraestructuras, las mentalidades: todo se fue transformando lentamente.

En cambio, los berlineses de lado y lado que habían hecho suyo el techno sí vivieron una reunificación prácticamente inmediata que tuvo a los clubes del género como escenario principal.

A finales de los 90, la apertura de Berlín, los vuelos y los alojamientos baratos atrajeron a creadores de todo el mundo que en conjunto con los nativos al poco la convirtieron en una capital artística mundial.

Esto, sumado a la base local que ya tenía la cultura techno, fue haciendo de la capital alemana una referencia insoslayable de esta música electrónica.

El WMF fue uno de los primeros clubes de techno importantes. No era una edificación fija: se iba produciendo según las posibilidades de producción y la convocatoria se resolvía de boca en boca.

Ya en los años 80, un promotor llamado Dimitri Hegemann llevaba al club UFO de Berlín a DJs de Detroit. Este mismo empresario es el que fundó a uno de los recintos más célebres de la cultura techno: el Tresor.

El Tresor tuvo un gran peso en el fuerte desarrollo de esta música y su comunidad. En él convergía no solo el consumo del techno sino también su creación. El lugar se abrió en la antigua bóveda de una gran tienda ubicada en la zona fronteriza cerca del Muro de Berlín.

También surgieron otros clubes, como el E-Werk, que estaba en una subestación eléctrica fuera de servicio; el KitKat-Club, que nació en una vieja estación de control del metro que había sido bloqueada al construir el muro; Der-Bunker, que tomó un refugio antiaéreo construido por los nazis en 1943 para pasajeros del tren suburbano. Los nombres de los locales en esos inicios estaban ligados a la historia de sus sedes.

Westban, Paul van Dyck, Dr. Motte, Woody son figuras emblemáticas de esa escena berlinesa.

Otra mención se merece Mark Ernestus, fundador de la histórica tienda de discos Hard Wax.

Ernestus abrió este local un mes después de la caída del muro.

Comenzó importando discos de productores de Detroit y luego fungió como promotor, invitándolos a Berlín.

En aquellos inicios, el movimiento techno iba más allá de la música y de la fiesta. Se trataba de una actitud.

Se podía vestir ropa y accesorios militares, máscaras de gas. Todo, alusivo a una época que se vencía y se dejaba atrás.

Hoy, forma parte también del mercado: la cultura techno de clubes de Berlín sigue convocando a una parte del turismo mundial.

Como quiera que sea y se la consuma, la música techno berlinesa es, en parte, fundacional de una nueva visión de la vida, de una nueva historia.

¿Conocías su origen?

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